EL AGUA, UN DERECHO ESENCIAL

Crece el consumo pero no la cantidad de precipitaciones y agua disponible. En estas circunstancias, se hace imprescindible una nueva y mejor gestión del agua, basada en decisiones tomadas a partir de información exacta y actualizada.

Estamos tan habituados a abrir el grifo y que fluya tanta agua como nos plazca que, si un día, por algún motivo, en nuestras casas dejara de manar agua, probablemente nos parecería una situaciónentre absurda e inaceptable.

Actualmente, en pleno siglo  XXI y en la Europa más acomodada, a la mayoría de los ciudadanos europeos nos costaría imaginar cómo se vive cuando no se dispone de un suministro de agua potable fácil, abundante e ininterrumpido.

El acceso al agua, ese “bien” tan aparentemente simple con el que saciamos la sed, cocinamos o nos procuramos una higiene imprescindible es considerado un derecho, tanto por los ciudadanos como por organismos del  calado mundial de la ONU.

En noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, definió el derecho al agua como “el derecho de cada uno a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal y doméstico.”

En julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho al agua y al saneamiento como un derecho humano básico, sin el cual, otros derechos de mucho más relumbre, como el derecho a la vida, a la libertad o a la igualdad, no podrían ni siquiera plantearse.

Y en 2015, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, un programa que plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y, entre ellos, el sexto ODS, se centra en el agua y en la necesidad de garantizar disponibilidad, gestión sostenible y saneamiento para todos.

EN EL MUNDO, 4 DE CADA 10 PERSONAS CARECEN DE ACCESO A AGUA POTABLE

Sin embargo, según datos de la OMS, la escasez de agua afecta a día de hoy a más del 40% de la población del mundo, y son más de 2.000 millones los seres humanos (de los cerca de 8.000 que poblamos la Tierra) que tienen dificultades para acceder a agua potable.

Cuando leemos datos que reflejan la escasez de agua, puede que nos vengan a la mente paisajes que consideramos propios de regiones pobres y desérticas del “tercer mundo”, sin embargo, instituciones como World Resources Institute (WRI) han hecho publicas listas tanto de los países que actualmente sufren mayor escasez, como de los países que en un futuro próximo corren el riesgo de padecer un mayor estrés hídrico y, entre esos países, junto a Túnez, Argelia o Afganistán, se encuentra España.

De manera constante aumenta la demanda de agua destinada a abastecer a los millones de turistas que visitan el país y aumenta también el consumo de agua para usos agrícolas, pero el agua, la cantidad de agua disponible, no aumenta.

UNA MEJOR GESTIÓN DEL AGUA

En estas circunstancias, creciendo el consumo pero no la cantidad de precipitaciones y agua disponible, se hace imprescindible una nueva y mejor gestión del agua, una gestión basada en decisiones tomadas a partir de información exacta y siempre actualizada.

Es necesario contar con un conocimiento exacto de la cantidad y calidad del agua en cada punto del río o del acuífero, así como disponer de la información que haga posible una previsión precisa de lo que pueda ocurrir en horas, días o meses, en relación a eventuales inundaciones, ausencia o escasez de lluvias durante un período prolongado de tiempoo desvíos excesivos del caudal de los ríos por debajo de su caudal ecológico.

Para alcanzar esta meta, Neurite ha diseñado una plataforma que permite combinar modelos numéricos basados en leyes físicas con modelos de Inteligencia Artificial (IA) y, al encajar de forma colaborativa ambas tipologías de modelo, se consigue, por ejemplo, lo siguiente:

  • A partir de las previsiones de lluvia, el modelo numérico basado en leyes físicas calcula el caudal del río hasta que llega un punto en el que se deriva el agua para una planta de abastecimiento de una población.
  • En ese punto, un modelo de inteligencia artificial calcula la cantidad de agua que se podría estar derivando hacia la población y el caudal que la depuradora de la población retornaría al río.
  • El modelo físico se encarga de calcular cómo se transporta esa parte del caudal que queda en el río aguas abajo de la toma de derivación, y, aguas abajo de la conexión de la depuradora con el río, le añade el caudal de salida de la depuradora, así como, si el río está conectado con un acuífero, el modelo calcula la recarga o descarga al acuífero en función de la diferencia entre los niveles del río y del acuífero.
  • El nivel de este acuífero, a su vez, queda influenciado por la infiltración de agua del río y de lluvia que le proporciona el “modelo físico”, y por las extracciones que se realicen en pozos cuya modelación corresponde a “modelos de inteligencia artificial” de demanda.

En Neurite, sabemos que no siempre se trata de tener más datos, sino de contar con los “mejores datos”, aquellos que puedan transformarse en conocimiento útil para la gestión óptima del agua.

Neurite, soluciones de software

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